COLOR DE MAR
Su pelo rojo ha caído sobre su cara y sus piernas, ocultando al observador si es que hubiera alguno, lo que está haciendo. Una sombrilla pálida no hace sombra sobre ella, no llega a tocarla. Pero el cofre tiene su propia sombra. Un cofre de madera barnizado de azul. Grande como para un muerto, pequeño para el olvido.
Ella va guardando lentamente sus cosas, las de él: una corbata de colores, los libros que siempre dijeron lo contrario, palomas de papel que vuelan solas, arena, mucha arena que alguna vez estuvo caliente, una única carta quemada. Algo más.
El cofre hace un chasquido y la tapa cae. Pero no cierra: demasiado lleno.
Con sus manos blancas saca al azar la mitad de las cosas, esparciéndolas a su alrededor. Cierra el cofre y lo levanta. Ella se levanta con el cofre, cortando el aire que peina el mar.
Una vez sobre el agua el cofre no se hunde. El azul del barniz flota sobre la superficie verde.
Mojada, quitándose las algas de los brazos, vuelve a llenar el cofre.
No cierra.
No cierra, no se hunde. No se hunde, no cierra.
El sol se acerca anhelante a la frontera del horizonte. Baja buscando algo, deseando chuparse el mar entre sus rayos, como a veces ella también. Es posible que sea algún lugar del Mediterráneo.
Ella respira hondo y selecciona cuidadosamente una parte de los objetos, acomodándolos uno por uno debajo de la sombrilla, aquellas cosas que van a quedarse en la superficie, no para recordarlo sino para vivir. El resto va cayendo en el interior azul del cofre azul. Se cierra la tapa con un ruido enorme y se mojan sus piernas y sus brazos entrando en el agua.
El cofre azul se hunde en el verdor como un buzo que suelta su oxígeno. Atraviesa tanto verde que al final ya no hay colores. Ya no hay sol para imaginar nuevos tintes.
El mar nunca termina de ser azul o verde. Nunca se decide entre reflejar punto por punto el azul de un cielo líquido o atraer el alma del caminante hacia su profundidad verde y terrible. Pero de cualquiera de las dos formas le muestra a éste algo de su misterio.
Comentarios
Publicar un comentario