MI JORNADA

Hacia Río Cuarto, 11-08-2004


Si pudiera llegar

como el corazón de la llama

como la picada de un pájaro

en descenso.

Si pudiera dejar un tajo

sólo un corte

por el que brote algo nuevo.

Si a mi paso sintieras

el breve aleteo de una mariposa

sobre tu piel

y el aliento demorado

de la tierra

calentando tus huesos.

Si tal vez alguna palabra

en boca de una niña

sonara a mi nombre

hamacándose con ella

o metiéndose en algún sueño

entre las manos dormidas

de alguien.

Si al mojar tus pies en el barro

sintieras tu alma

crecer un poco

y cobraran vida mis pies

entre los tuyos

para salir corriendo

a construir un poco de algo

en este mundo

así habría valido, entonces,

mi jornada.

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