COMO HUBIERA SIDO UN PECADOR

Buenos Aires, 23-08-1999

Exactamente como hubiera sido 
un pecador:
así soy mi amor.
Exactamente como podrías recordarme,
teniendo tanto miedo
de mi destino y mi voluntad.
Como un pecador que teme a su dios
pero no vuelve atrás frente al pecado
por más que lo sueñe.
Te mentí,
no soy la que soy
ni la que fuiste conmigo;
me creíste pero te engañé.
Pero fue verdad que te amaba.
Fue siempre verdad que 
eras de mí,
que eras en mí para mí.
Porque no es ese mi pecado,
no se trata de mis actos
no se trata de mis pensamientos
ni de lo que dije alguna vez.
Se trata quizás de mis ausencias,
de mis vacíos
y de mis silencios.
Ellos son testigos de mi fáustica duda,
ellos son quienes hablan 
en mi propio recuerdo.
Son mis silencios mis mejores verdugos.
Son ellos quienes no dejan ya que mienta,
quienes no pueden hablarte.
Son ellos mi dolor 
y mi propia muerte.
 
(Ya no puedo hablarte ni verte
porque no me dejás, ¿por qué?
¿Por qué?)

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