EL QUE ILUMINA

Buenos Aires, 21-01-2000

Prendo un cigarrillo suave 
y sabe a Berlín sin vos.
Y no lo esperaba,
no lo sabía.
Vos.

Todo un húmedo viento 
de las hojas va pasando 
y el pasado, el recuerdo 
me encuentra sin aliento

Porque estás en cada día
en alguna guitarra
que suena aquí adentro
en las manos de alguien más

Y me dice que no te vas 
hasta que te olvide

Y me canta en signos de luces 
hablando maravillas
de la vida que me espera
y te deja de costado

Esperando la partida 
del recuerdo desterrado 
de tu sabio corazón 
que no quiso despedida

Y el viento se apersona
para echarme en las espaldas 
la estrella de tus miradas
en tu cara que se asoma

Entre mis cosas ya no hay nada 
tan vivo, tan persistente
como el recuerdo permanente 
de tu risa trasnochada

Y tus manos intentando 
entender el mundo 
alcanzando lo profundo
de un solo zarpazo

Y tenerte de pie ante mis ojos
y creerte siempre presente
y esperar tu paso en mi ventana y salir a buscar tus palabras
y no tener tiempo de olvidarte
y no saber por qué te fuiste
y no querer tener la certeza
y no entender tu destino
y aferrarme a mi espacio
y esperar que lo llenes
y saber que no te fuiste
y preguntar en silencio
y mojar la tierra de llanto
y esbozar una risa intensa
y encontrar un gran pozo
y pensar que está oscuro
y ver luz en el fondo
y creer que sos vos
el que ilumina
el que ilumina
el que ilumina.

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