NOS ORIENTÁBAMOS POR EL CIELO
Nos orientábamos por el cielo
en un tiempo.
Solíamos pedir detalles de
la ubicación solar o
el volumen de agua caída
para empezar nuestra jornada.
El grito del reloj era anexo,
nuestro cuerpo se negaba a
arrancar
pero el espíritu
ya estaba en pie
quizás luego de solo una
mínima hora de paz.
Nuestros ojos solo captaban
la posible imagen que sería
plasmada
luego;
no veían el camino
hasta entrada la mañana.
El frío nos llevaba a
sacramentar el desayuno
por encima de toda prisa,
y en esos momentos
hablaban nuestras manos
con nuestras manos
y el mate perfecto.
En ese tiempo el proyecto
era realizable como cualquier
tarea,
procurábamos conocer las
herramientas,
trabar amistad con las etapas
y no perdonar a los resultados.
Un impulso compartido nos
guiaba en nuestra ruta,
levantando primero a cada
partícipe del asunto,
y con una canción en
los labios y el cuerpo
ya todos juntos, hacia el esperado allí.
Éramos tan enormes
como quisiéramos,
que siempre era mucho,
y muy bueno.
Y entonces
el arribo se llenaba
de primeras específicas
palabras,
y aún torpes
movimientos que empezaban
a afinarse.
La coordinación era cierta clase
de arte al que apuntábamos
y por el que había que
trabajar arduamente
no siempre con éxito.
La marcha era activa
se cerraban puntos.
Y entonces el alimento y
su necesidad se volvían
concretos.
En ese tiempo,
segundas etapas eran
preciosas y reconocidas,
aunque no siempre
las terceras.
Al torcer de los engranajes en las horas
íbamos alcanzando la puesta
del sol, que en algunos
casos nos devolvía a la ruta
con más expectativas que el alba.
La canción se tornaba más
arrastrada y densa, pero más
expresiva aun.
Y eran las horas del encuentro,
el análisis y el
tácito perdón,
que verdaderamente
íbamos a escatimar.
Nos hermanábamos resaltando
diferencias que ya tarde
ese día
limaríamos para
poder volver a despertar
otra jornada.
Y finalmente compartir
aquel trago,
pocas satisfacciones
comparables.
Repartirnos algún sueño,
sin saber qué nos tocaría
en suerte esa noche,
y el mejor saludo de despedida,
lleno de amor por nuestras
vidas.
Y ahora que recuerdo
éramos felices,
en ese tiempo.
Comentarios
Publicar un comentario